A esta libélula me la encontré muy lejos del agua, casi a 4 km, he leido por ahi que algunas libélulas hacen grandes migraciones y se las ve donde alguien profano casi no se lo creería. Fue un golpe de suerte, vi que estaba enganchada en un rosal, no se movió nada y pude hacerle muchas fotos, esta foto la pude exponer en el Palacio de los Serrano en Ávila, junto a otros alumnos en un curso de fotografía, pienso que no la hizo justicia en papel, pero bueno, aqui os la enseño.
Utilicé la canon eos 350D, objetivo macro cosina 100mm, flash, monopode

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